
Madrid, 23 de Noviembre 2009.
Hasta ultima hora estuve dudando entre ir o no, a ver a Ramoncín, los prejuicios creados, el que dirán, que pensaran de mi en esta página. Al final afortunadamente dije “Que cojones!!!”.
Y es que pese a ser un personaje vilipendiado y odiado por mucha gente, Ramón lleva más de 30 años en la música (su primer disco data de 1978) y lo más importante, en su primera etapa, antes de su eclosión como animal televisivo y miembro odiado de la SGAE, firmó grandes canciones y tuvo un éxito notable.
Lo que me encontré en la madrileña sala de la calle Arenal fue un rockero con casta, increíblemente en forma (Ramón cumplía 54 años ese mismo día), rindiendo homenaje a sus mayores con su ultimo proyecto The cover Band, donde hace versiones de Los Bravos, Los Canarios, Los salvajes, etc. Ramón considera estos grupos de los 60 y 70 parte fundamental de nuestra música. Bastante olvidados frente a la cada vez más de moda década de los 80.
Empezó el concierto con una enérgica versión del Get on your Knees de Los Canarios y el Soy así de Los Salvajes. El primer momento álgido de la noche fue cuando se lanzó a cantar la tremenda Como un susurro, recordó a Los Bravos con La moto, comentando la divertida anécdota de cuando su cantante Mike Kennedy se tuvo que aprender esta canción .
Pero realmente donde Ramoncín destaca es cuando sale a relucir su lado chulesco y cuando se desata su lado más salvaje, su dominio de escena sólo es comparable a Loquillo, Canciones desnudas o La cita fueron una muestra de ello.
Texto y Fotos: Jorge Bravo “El Gurú”
Tras un cambio de vestuario y cambiar la chupa de cuero por la vaquera, llegaron los bises, con su guitarra y con un destacado Nacho de Lucas a los teclados, hicieron una intensa Miedo a soñar.
La traca final llegó con No tengas tanta cara, la inevitable Hormigón, mujeres y alcohol ( quien no ha coreado en los bares eso de “litros de alcohol!!!”),la libidinosa Bajando, para terminar con Putney Bridge todo un himno generacional.
El ultimo Punk se suicida en Putney Bridge pero Ramoncín seguirá aquí para seguir dando guerra, pese a quien le pese.
Texto y Fotos: Jorge Bravo “El Gurú”
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RAMONCÍN EN LA SER, EN EL PROGRAMA DE ALBERTO GRANADOS,
"CARRUSEL DEL VERANO" SI QUIERES ESCUCHARLO LOS DOMINGOS ALAS 20,30
EN LA SECCIÓN "EL RINCÓN DE RAMÓN".
EL DOMINGO DIA DE 22 DE AGOSTO,
RAMONCÍN ESTRENA EN EL PROGRAMA 2 CANCIONES
DE SU ULTIMO DISCO "<<< CUANDO EL DIABLO CANTA... >>>"
PODRAS ESCUCHARLO EL DOMINGO EN LA CADENA SER, ALAS 20:30 HORAS

Ramoncín: Quedan las canciones
Texto de JUAN PUCHADES publicado el 22 Jul, 2010 en la categoría Análisis, Revista
“En sus canciones ha ido tejiendo la trama de un rico discurso lírico, tratando de hallar soluciones creativas originales para la canción rock en castellano. Siempre ha querido dignificar el género, empleando para ello un léxico diáfano, directo, pero también culto y cuidadoso con la palabra. Tan válido para el tema intenso o intimista como para el rock bailongo y divertido”
La publicación del libro “Ventanas del alma. Poemas y canciones 1973-2010″ (Ediciones Sial), recogiendo todas las letras de las canciones de Ramoncín en un único volumen, sirve para que Juan Puchades reivindique la obra del polémico rockero madrileño.
Texto: JUAN PUCHADES.
COMENTARIO DE UN VISITANTE SOBRE ESTE TEMA:
Nombre Rafael Calero Palma
Asunto Diez razones por las que me gusta Ramoncín LEER MAS...
“Las dulces mentiras cantadas a coro se clavan en el corazón”
‘Aúlla el lobo’, 2010
Asegurar que sigues de cerca la carrera de Ramoncín no cotiza muy al alza. Las hoy tan de actualidad “agencias de calificación”, si se dedicaran a lo musical, probablemente lo declararían en quiebra técnica, a él y a quien osara proclamarse seguidor suyo. Pero no siempre fue así, y algunos –sí, faltos del menor rigor intelectual, ya lo sabemos, tranquilos, no hace falta gritar– hace más de tres décadas que seguimos sus pasos, que nos interesamos por sus discos, por sus canciones. Pese a quien le pese.
Con Ramoncín convertido desde hace años en saco de boxeo en el que descargar fobias diversas –todo se inició, recordemos y obviemos el periodo inicial de lanzamiento de huevos, cuando presentó un concurso en televisión, y, por tanto, fue acusado de falta de autenticidad; siguió cuando su presencia era frecuente en tertulias televisivas y explotó cuando decidió defender los intereses del colectivo musical desde la denostada SGAE–, cuesta hablar de él, reivindicar su obra, pues se sabe que será huero intento, que la ira irracional ya nunca más dejará ver el bosque. Sin embargo, la edición del libro “Ventanas del alma. Poemas y canciones 1973-2010″ (Ediciones Sial), vuelve a ponernos frente a sus canciones o, concretamente, ante las letras de estas. Y uno no puede, al repasar el volumen, sino evocarlas, ponerle música a la mayoría de estos textos, leerlos con música, o recordar aquellos gozosos poemas que, hace treinta años, conformaron su primera antología impresa, “Animal de ojos caídos”, un memorable fogonazo de aquellos que prendía con frecuencia el primer e inspirado Ramoncín.
Porque fogonazos fueron sus primeros discos, aquella imbatible trilogía –conformada por “Ramoncín y WC?”, “Barriobajero” y “Arañando la ciudad”– que nos mostraba un nuevo rock español, callejero, vital, sincero, realista, tan propio y distinto al que se practicaba por aquellos días. En esos álbumes, y por encima de la chulería y el descaro primeros de Ramón, destacaban aquellos textos en los que descubríamos a un autor enamorado de la palabra, interesado por investigar las posibilidades del lenguaje rock en nuestro idioma. Sus más acérrimos detractores dirán que de eso nada, pero, por favor, lean y escuchen ‘Marica de terciopelo’, ‘Noche de cinco horas’, ‘Chuli’, ‘Soy un chaval’, ‘Barriobajero’, ‘Trozos de cristal’, ‘Putney Bridge’, ‘Ángel de cuero’, ‘Hormigón, mujeres y alcohol’ o ‘Flores negras’, pónganlas en su tiempo, confróntenlas con las de sus contemporáneos –incluso con mucha letra de canción que padecemos hoy–, entonces opinen.
Si no les pareciera suficiente, buceen en los siguientes trabajos, cuando Ramón ya andaba a la búsqueda de un modelo de canción diferente, catapultado desde lo acertado de “Arañando la ciudad”, preocupado por desarrollar una escritura menos juvenil, necesariamente más compleja, pero también imbuida de nuevas escuchas y descubrimientos –Springsteen, es verdad, fue esencial, y no pasa nada: En aquellos años, los primerísimos 80, el de Nueva Jersey era la máxima referencia rockera, la más auténtica–. Desde entonces, y hasta hoy, nacen ‘Perdedor’, ‘Hombres sin alma’, ‘La chica de la puerta 16′, ‘Nicaragua’, ‘Estamos desesperados’, ‘Ella es perversa’, ‘La cita’, ‘Como fuego’, ‘¡Déjame!’, ‘Por ti me he vuelto loco’, ‘Como un susurro’, ‘Viejo como el dolor’, ‘Por tu amor’, ‘Bailando en la acera’, ‘Forjas y aceros’, ‘Mujer de mar’, ‘La pared’, ‘Rosa’, ‘Llegar’, ‘Peligro’… Varias docenas de canciones en las que el rockero madrileño ha ido tejiendo la trama de un rico discurso lírico, con el que ha tratado de hallar soluciones creativas originales para la canción rock en castellano. Ramón siempre ha querido dignificar el género, empleando para ello un léxico diáfano, directo, pero también culto y respetuoso con la palabra. Tan válido para el tema intenso o intimista como para el rock bailongo e intrascendente. Nunca jamás nadie se lo va a agradecer o reconocer, pero está bien que lo digamos: Él puede caer mejor o peor, pero es su obra la que debemos valorar, y esta se sostiene sola. El rock español está plagado de gallitos de pose muy estudiada y lengua dócil que no saben hacer la o con un PC y cuya discografía obstruiría el cedazo más riguroso. Pero a todos nos gusta ser amables con los que tenemos cerca, y perdonamos lo imperdonable, la falta de talento, la ausencia de rigor. La pose parece interesarnos más que el arte.
Ramoncín puede haber metido la pata hasta el fondo en numerosas ocasiones, en otras muchas ha dado la cara por lo que creía que tenía que darla –mientras los gallos, por cierto, permanecían escondidos en el gallinero–, pero al margen de ello, quedan las canciones, como nos recuerda “Ventanas del alma”, que llega con el añadido de una obra poética –inencontrable o inédita hasta hoy– que es continuación natural de la musical. Son canciones que perdurarán, que es lo de que se trata. Y no todos pueden decirlo, no todos podrán decirlo.
Ramoncín
por RICARDO DOMÍNGUEZ.
En el vanguardista Hotel Urban Grand Luxe de Madrid, un ladrillo parece un objeto de otra época. Aquí, el acero, el cristal y las maderas tropicales de Wengué no ceden un milímetro al barro cocido. Quizá por eso lo mima, lo mece como si de un bebé se tratara. “¡Qué bueno! Además es de los grandes, de los que pesan”, comenta entusiasmado Ramoncín. Sin duda, busca ganarse su confianza porque sabe que es el arma perfecta para descalabrar a quienes menos soporta: “los que tienen por bandera la hipocresía”.
Yo hago música para los aficionados, no para los consumidores.
Entrevista PENTHOUSE Con Ramoncín:

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REPORTAJE
Todavía punki, a su manera
Ramoncín se olvida de polémicas y ofrece un aceptable concierto
CARLOS MARCOS - Madrid - 24/11/2009
Ramoncín sigue siendo un punki. No hay que llevarse las manos a la cabeza: hay datos que sostienen esta afirmación. Está ese tema de servir de recurrente pimpampum a determinados sectores progres (el último, su asuntillo con El Jueves) y llevarlo el hombre con serenidad... y un equipo de férreos abogados. En el aspecto musical, su punkismo también es reciente: publicar un vinilo en plena dictadura del mp3 pues tiene su valentía.
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El rockero casi llenó la sala Joy Eslava, donde presentó su último disco
Lo que se escucha en esos surcos son canciones ajenas del rock español entre 1965 y 1975, temas perdidos en la memoria de los seguidores maduros e inexistentes para los jóvenes, como Nadie te quiere ya, de Los Brincos; 98.6, de Los Ángeles; o esa joya llamada Mi calle, de Lone Star. Arqueológica labor de Ramoncín que hay que aplaudir. ¿Más movimientos a contracorriente de nuestro protagonista? Presentar el álbum en concierto un lunes tristón, y casi llenar la sala Joy Eslava.
Pero retrocedamos. Son las ocho de la tarde y quedan exactamente 60 minutos para que José Ramón Martínez Márquez, Ramoncín, que cumplirá mañana 54 años, ocupe el escenario de la sala. Estamos en los camerinos del local. Los músicos charlan a la espera del jefe, que hace su entrada vestido (cómo no) con una chupa de cuero años ochenta (o sea, la que está de moda en 2009). Ramoncín lleva una mochila de adolescente y agarra con mimo un termo negro. Llega directamente de su casa madrileña (tiene otra en un pueblo de Ávila), en la calle de Bordadores, a pocos metros de la sala. Empieza a contar su primera historia: "¿Quieres saber lo que llevo en el termo? Pues unas hierbas que se llaman erísimo. Me las recomendó Alfredo Kraus, con el que di tres clases magistrales. Viene fenomenal para la voz". Las tres clases con el soberbio tenor dieron para mucho, como descubrir la técnica de la máscara. "Se trata de expandir el cráneo para que la voz llegue a tonos inimaginables", informa Ramón.
Así es este hombre, campeón en relatar historietas surrealistas. Qué me dicen de ésta: "¿Sabes lo que me echaba de joven para que me creciera la barba? Tocino y piedra pómez. Y nada, que no crecía. Y, ahora, quién demonios quiere la barba". Entre aventuras, Ramoncín se toma un respiro para ir al baño. Está nervioso: "Antes de tocar me entra la meadilla del gladiador, o del torero. O sea, la meadilla del miedo. No echo ni una gota, pero tengo que ir. Y no es de próstata, ¿eh?". El camerino del músico tiene sus normas: está prohibido fumar y apenas se consume alcohol.
En lo del tabaco Ramoncín se muestra inflexible. En cuanto al alcohol, su ausencia se debe a la condición de deportistas de los músicos. Diez minutos antes del concierto llegan las cuatro coristas. Una de ellas es Ahinoa, de 30 años, la hija mayor (tiene cuatro) de Ramoncín. "Uy, mi padre no es nada autoritario. Yo soy más de armas tomar que él", bromea.
Ramoncín no ha querido tirar de nombre en su nueva aventura musical. Sobre el flamante vinilo que acaba de editar se lee The Cover Band, el nombre del grupo que ha elegido el madrileño para interpretar estos temas añejos del rock español. "Llevaba dándole vueltas a este proyecto años y por fin lo he conseguido. Se trata de homenajear a esas grandes bandas del rock español de los sesenta y los setenta", señala el músico.
Además de los citados se puede escuchar La moto (Los Bravos / Los Pasos), A dos niñas (Juan y Junior), Soy así (Los Salvajes), la tremenda Get on your knees (Los Canarios) o No se puede ser vago (Micky y Los Tonys). Muchas de ellas las interpretó anoche en Joy Eslava.
La actuación arrancó con una chulería marca de la casa: "Esto que estáis viendo es una cosa en peligro de extinción: un rockero español". Vítores, sonrisas de medio lado y aplausos entre un público donde era difícil encontrar a un veinteañero. Allí había sesentones acordándose del Dúo Dinámico (alguien aseguraba que se cumplían no sé cuantos años de algo relacionado con el dúo) y nostálgicos cuarentones del mejor disco de Ramoncín, Barriobajero.
Una irregular versión del imperial Get on your knees arrancó el espectáculo. Recordatorio: éste era el número estrella de Los Canarios, acaso la mejor interpretación de Teddy Bautista. Y ahora nos podríamos poner aquí a disertar sobre la SGAE y la relación de amistad entre su presidente (Bautista) y uno de sus portavoces durante años (Ramoncín)... pero no lo vamos a hacer.
El sonido fue mejorando con el paso de los temas. A la altura de Como un susurro aquello tenía buena pinta. Fueron celebradísimas las canciones del Ramoncín añejo (Canciones desnudas, Hola, muñeca...) y las versiones cogieron un tono bastante aceptable (Soy así o La moto). Para el tramo final dejó Hormigón, mujeres y alcohol y la inapelable Putney Bridge. Sobre las once, y después de dos horas, aquello echó el cierre. Por una vez, Ramoncín no generó ninguna polémica. Se dedicó a lo mejor que sabe hacer: canciones.
2 comentarios:
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ESTA WEB SE UNE AL DOLOR DE LA FAMILA DE JOSÉ LUIS LÓPEZ VÁZQUEZ,
GRAN ACTOR Y MEJOR PERSONA, CON QUIÉN RAMÓN COMPARTIÓ PLATÓ
EN UN PAR DE PELÍCULAS Y AL QUE SIEMPRE TUVO RESPETO, CARIÑO Y ADMIRACIÓN.
DESCANSE EN PAZ







¡Muy buena crónica, Jorge! En España tenemos el problema de no saber separar el lado musical de un artista del personal.
Saludos y a seguir así.
Yo estuve allí y mi estado al salir de la sala era de plena satisfacción; una gran voz, dominio escenico, simpatia, y la chuleria caractetística, buen repertorio, buen ambiente, que mas podemos pedir... Un gran músico al margen de otras historias que ni seiquiera se deberia entrar en ellas.
Genial D. Ramon. Que se repita.